De la persecución al proselitismo

Los estudios de la música popular suelen encolumnarse detrás de dos vertientes bien definidas: el historicismo anecdótico, que narra los hechos del pasado sin demasiado análisis, y la mirada sociológica, que pone en contexto lo sucedido para señalar continuidades y rupturas en la vida cultural de una sociedad.

En esta última línea se inscribe Rockpolitik, 50 años de rock nacional y sus vínculos con el poder político argentino , escrito por el periodista Juan Ignacio Provéndola y editado por Eudeba.

Enfocado en “su relación ética y estética con la actividad política de los distintos períodos institucionales y gubernamentales”, el texto busca desentrañar el sendero sinuoso que ha trazado el rock argentino, desde sus años rebeldes de persecución callejera hasta los días actuales de domesticación, oportuno uso de su masividad y maridaje proselitista.

Rockpolitik inicia su estudio en los orígenes del rock en los países anglófonos y su llegada a estas pampas, con un denominador común: la aparición de la juventud como una categoría social nueva. Desde la segunda mitad del siglo XX emerge como eslabón intermedio en el pasaje a la adultez, configurándose como cultura con identidad propia y ansias de emancipación del arquetipo social de sus mayores.

La música, el rock, la proveyó de un canal para manifestarse. Las primeras expresiones en el país están asociadas al movimiento hippie , que tendía a una oposición radical del modo de vida imperante e ignoraba lo político. El viraje hacia la política real se da recién en los 70, con la adhesión de algunos artistas a la militancia juvenil. Prueba de ello es la actuación de muchas bandas convocantes en un acto de campaña presidencial de Héctor Cámpora en 1973. Para el autor, la irrupción de la dictadura propicia el momento bisagra para la cultura rockera, ya que si al inicio del Proceso volvieron la prohibición y las razzias , “el estallido de la guerra de Malvinas terminó potenciando un asombroso romance entre el rock y los militares”.

Punto de clivaje, el festival organizado en 1982 sigue ganando arrepentidos y detractores y, no obstante, se ignora que hubo bandas como Virus o Los Violadores que se negaron a participar.

Jugoso en este tipo de anécdotas y profundo en la investigación de publicaciones de la época, Rockpolitik hurga en el análisis de las letras de las canciones en pos de hallar una línea poética que prueba el carácter contestatario del rock, sin dejar de señalar las contradicciones y las polémicas que este dinámico movimiento sigue alimentando. La vuelta de la democracia le abrió al rock las puertas a la masividad y al palacio de gobierno. La imbricación de rock y política fue en alza desde el alfonsinismo hasta el kirchnerismo, con el interregno del gobierno de Menem, cuando se forjó, al calor de la degradación económica, una prédica del aguante que se convirtió en modelo de conducta: el rock barrial fue un refugio para miles de pibes que no eran contenidos por otras formas de participación política.

Repaso imprescindible de su corta historia, el ensayo no propone conclusiones finales ni sentencias cerradas, sino que trabaja como un registro de las distintas edades del rock para demostrar la vitalidad de un movimiento que sigue siendo el principal vehículo de expresión del inconformismo de la juventud.

Clarin

Revista Ñ/Literatura

Publicado 30 de Mayo de 2016